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Fractura de Cabeza Radial

Fractura más frecuente del codo en adultos (33%), tras caída sobre mano extendida. La recuperación de la pronosupinación es el principal desafío. Clasificación de Mason-Johnston con 4 tipos.

Características

La fractura de la cabeza radial representa aproximadamente el 33% del conjunto de las fracturas del codo y del 1,5 al 4% de todas las fracturas en adultos [1]. El mecanismo típico es una caída sobre la mano extendida (FOOSH – Fall On Outstretched Hand), transmitiendo una fuerza axial a lo largo del radio hacia la cabeza radial que impacta contra el capitellum humeral. La cabeza radial desempeña un papel biomecánico fundamental: estabilizador secundario en valgo del codo, estabilizador longitudinal del antebrazo a través de la membrana interósea, y pivote de la pronosupinación [2]. Su preservación es por tanto esencial.

La incidencia anual se estima en 2-3 por cada 10.000 habitantes, con un pico entre los 30 y 60 años sin predominio de sexo marcado. El examen clínico revela un dolor exquisito sobre la cabeza radial (cara lateral del codo), una hemartrosis que limita la extensión completa y una pronosupinación dolorosa. La punción-aspiración de la hemartrosis bajo anestesia local alivia inmediatamente y permite evaluar la movilidad residual y buscar un bloqueo mecánico que indique un fragmento libre intraarticular.

Las lesiones asociadas son frecuentes y deben buscarse sistemáticamente: rotura del ligamento colateral medial, fractura del proceso coronoides, lesión de la membrana interósea (síndrome de Essex-Lopresti) [3].

  • La cabeza radial es un disco cóncavo recubierto de cartílago articular en 280° de su circunferencia, articulándose con el capitellum (húmero-radial) y la escotadura radial del cúbito (radio-cubital proximal). Pivota durante la pronosupinación y transmite el 60% de las fuerzas axiales de compresión al codo.
  • Mecanismo principal: caída sobre la mano extendida con el codo en ligera flexión y el antebrazo en pronación. La fuerza axial comprime la cabeza radial contra el capitellum. Un mecanismo en valgo forzado puede asociar una lesión del ligamento colateral medial.
  • Factores de riesgo: deportes de contacto, actividades con riesgo de caída (ciclismo, esquí, equitación), osteoporosis, hiperlaxitud ligamentosa. Pico de incidencia entre 30 y 60 años. Ligero predominio femenino en las series recientes.
  • Complicaciones y lesiones asociadas: rigidez en pronosupinación (secuela más frecuente), inestabilidad residual del codo, síndrome de Essex-Lopresti (rotura de la membrana interósea con migración proximal del radio), artrosis húmero-radial, sinostosis radio-cubital proximal.

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  1. Tipo I – No desplazada

    Fractura no desplazada o desplazamiento inferior a 2 mm, sin bloqueo mecánico. Trazo de fractura marginal visible en radiografías estándar o escáner. Tratamiento funcional con movilización precoz. Consolidación en 4-6 semanas. Pronóstico excelente.

  2. Tipo II – Desplazada, fragmento marginal

    Fractura desplazada más de 2 mm con un fragmento marginal único que afecta una porción de la cabeza radial. Posible bloqueo mecánico en pronosupinación. Tratamiento quirúrgico mediante osteosíntesis (tornillos, mini-placa) si desplazamiento significativo o limitación mecánica. Buen pronóstico tras reducción anatómica.

  3. Tipo III – Conminuta

    Fractura conminuta del conjunto de la cabeza radial, no reconstruible quirúrgicamente. Varios fragmentos articulares desplazados. Indicación de prótesis de cabeza radial metálica si hay inestabilidad asociada. Escisión simple únicamente en ausencia de lesión ligamentosa o de la membrana interósea.

  4. Tipo IV – Fractura-luxación

    Fractura de la cabeza radial (cualquier tipo) asociada a luxación del codo. Añadida por Johnston a la clasificación original de Mason. Lesión grave que combina inestabilidad articular y fractura. Tratamiento quirúrgico sistemático: reducción de la luxación, reconstrucción o prótesis de cabeza radial, reparación ligamentosa. Pronóstico reservado.

Tratamiento médico y quirúrgico

  • Mason I: tratamiento funcional con cabestrillo analgésico 48-72h y luego movilización activa precoz. Sin yeso. Punción evacuadora de la hemartrosis si tensión importante. Pronóstico excelente con restitutio ad integrum.
  • Mason II: osteosíntesis con tornillos de Herbert o mini-placa si desplazamiento > 2 mm, bloqueo mecánico o fragmento que afecta más de un tercio de la superficie articular. Reducción anatómica y fijación estable que permite la movilización precoz.
  • Mason III-IV: prótesis de cabeza radial metálica (implante modular) si la reconstrucción es imposible. Escisión simple contraindicada si hay inestabilidad asociada o lesión de la membrana interósea. Reconstrucción ligamentosa concomitante frecuentemente necesaria.

Tratamiento fisioterapéutico

  • Mason I: movilización activa precoz desde la disminución del dolor (D+3 a D+7). Pronosupinación activa prioritaria con ejercicios de rotación con bastón. La extensión completa debe recuperarse precozmente para evitar déficit residual.
  • Recuperación de la extensión terminal: posturas suaves en extensión por gravedad (brazo apoyado en mesa, muñeca en el vacío). El déficit de extensión es la secuela funcional más frecuente e invalidante.
  • Pronosupinación: ejercicio clave de la rehabilitación. La cabeza radial pivota sobre el capitellum durante estos movimientos. Rotaciones activas progresivas, ejercicios con bastón, trabajo funcional (girar un pomo, atornillar/desatornillar).
  • Fortalecimiento progresivo de los músculos del antebrazo: pronadores (pronador redondo, pronador cuadrado), supinadores (supinador, bíceps), flexores y extensores de muñeca. Reintegración funcional y vuelta progresiva al deporte a partir de S8-S12.

Después de la sesión

Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.

Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo

¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?

La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.

¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?

La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.

¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?

Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.

Fuentes científicas

Duración media

6 a 12 semanas según tipo Mason, hasta 4-6 meses para Mason III-IV con prótesis

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