← Patologías de codo

Fractura de Olécranon

Fractura de la punta del codo por impacto directo o tracción del tríceps, que requiere frecuentemente osteosíntesis con cerclaje o placa. La recuperación de la extensión activa es el objetivo principal de la rehabilitación.

Características

La fractura del olécranon representa aproximadamente el 10% de las fracturas del miembro superior en adultos [1]. El olécranon constituye la extremidad proximal del cúbito y forma el punto de inserción del músculo tríceps braquial. El mecanismo lesional es directo (caída sobre la punta del codo flexionado) o indirecto por tracción brusca del tríceps durante una contracción excéntrica en hiperflexión. La fractura rompe el aparato extensor del codo, causando una pérdida de la extensión activa contra la gravedad, signo clínico patognomónico. La incidencia es bimodal: sujetos jóvenes (traumatismo deportivo, accidente) y sujetos mayores (caída desde su propia altura sobre hueso osteoporótico) [2].

El tratamiento es quirúrgico en el 85-90% de los casos porque la tracción del tríceps desplaza sistemáticamente el fragmento proximal. Las técnicas incluyen el obenque con cerclaje en ocho (técnica de referencia para fracturas transversales simples), la osteosíntesis con placa posterior anatómica (fracturas conminutas u oblicuas) y el atornillado interfragmentario [3]. Solo las fracturas no desplazadas estables (Mayo Tipo I) pueden beneficiarse de tratamiento conservador.

El riesgo principal es la rigidez postoperatoria, ya que el codo es la articulación más propensa a la rigidez postraumática debido a su cápsula gruesa y la tendencia a las osificaciones heterotópicas.

  • El olécranon es el vértice de la gran cavidad sigmoidea del cúbito (escotadura troclear), que forma con la tróclea humeral la articulación húmero-cubital. Recibe la inserción terminal del tríceps braquial y del ancóneo. Su posición subcutánea lo hace vulnerable a los traumatismos directos.
  • Mecanismo directo: caída sobre la punta del codo flexionado (60% de los casos). Mecanismo indirecto: contracción excéntrica violenta del tríceps contra un codo en flexión forzada (40%). En el sujeto mayor, un traumatismo de baja energía es suficiente sobre hueso osteoporótico.
  • Factores de riesgo: osteoporosis, deportes de contacto (rugby, judo), trabajo en altura, antecedentes de fractura de codo. La edad avanzada y el sexo femenino aumentan el riesgo sobre hueso osteoporótico.
  • Complicaciones: rigidez articular (complicación más frecuente, 10-30%), molestia por el material subcutáneo que requiere extracción (20-80% según las series), osificaciones heterotópicas, pseudoartrosis (rara, 5%), artrosis postraumática a largo plazo.

undefined

  1. Tipo I – No desplazada, estable

    Fractura no desplazada o desplazamiento inferior a 2 mm, con aparato extensor intacto. Articulación estable. Tratamiento conservador posible con férula braquio-antebraquial durante 3-4 semanas. Pronóstico excelente con movilización precoz.

  2. Tipo II – Desplazada, estable

    Fractura desplazada más de 2 mm con rotura del aparato extensor, pero articulación húmero-cubital estable. Tratamiento quirúrgico mediante obenque o placa. Subtipos: IIA (no conminuta) y IIB (conminuta). Representa la mayoría de las fracturas operadas.

  3. Tipo III – Inestable

    Fractura con inestabilidad de la articulación húmero-cubital, frecuentemente conminuta con afectación de la superficie articular. Subtipos: IIIA (no conminuta) y IIIB (conminuta). Tratamiento quirúrgico con placa anatómica obligatorio. Pronóstico más reservado con riesgo aumentado de rigidez y artrosis.

Tratamiento médico y quirúrgico

  • Obenque con cerclaje en ocho y agujas de Kirschner: técnica de referencia para fracturas transversales simples tipo Mayo II. Principio biomecánico de conversión de fuerzas de tracción en compresión. Material frecuentemente molesto bajo la piel que requiere extracción secundaria.
  • Osteosíntesis con placa posterior anatómica premoldeada: indicada para fracturas conminutas, oblicuas o tipo Mayo III. Permite una fijación más rígida y una movilización activa precoz desde D+3. Tasa de consolidación superior al 95%.
  • Tratamiento conservador con férula braquio-antebraquial con codo a 90° de flexión: reservado exclusivamente para fracturas no desplazadas estables (Mayo Tipo I). Inmovilización de 3-4 semanas con control radiográfico semanal para vigilar un posible desplazamiento secundario.

Tratamiento fisioterapéutico

  • Movilización precoz con autorización quirúrgica (D+3 a D+7 si osteosíntesis estable). Flexión activa progresiva en el sector no doloroso, extensión activa contra gravedad. Prohibir la extensión pasiva forzada que puede comprometer el montaje.
  • Recuperación de la flexión como prioridad mediante ejercicios activo-asistidos y posturas suaves. La extensión vuelve espontáneamente bajo el efecto de la gravedad. Crioterapia y masaje retrógrado para el drenaje del edema postoperatorio.
  • Pronosupinación: trabajo activo precoz desde D+3 ya que no está limitada por la fractura del olécranon. Ejercicios con bastón, rotaciones activas en posición de codo al cuerpo. Movilización de la radio-cubital proximal y distal.
  • Fortalecimiento progresivo del tríceps a partir de S6-S8: ejercicios isométricos y luego concéntricos, resistencia creciente. Reintegración funcional mediante trabajo en cadena cerrada. Vuelta al deporte a partir de S12-S16 según la consolidación radiográfica.

Después de la sesión

Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.

Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo

¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?

La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.

¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?

La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.

¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?

Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.

Fuentes científicas

Duración media

8 a 16 semanas tras osteosíntesis, hasta 6 meses para recuperación completa

Contacto y citas