Fractura del Húmero Distal (Paleta Humeral)
Fractura articular grave del húmero distal, con distribución bimodal (joven/trauma de alta energía, anciano/osteoporosis). Riesgo elevado de rigidez del codo que requiere rehabilitación precoz e intensiva.
Características
La fractura de la paleta humeral (extremidad distal del húmero) es una fractura articular compleja que representa aproximadamente el 2% del conjunto de las fracturas y un tercio de las fracturas del húmero [1]. Su distribución epidemiológica es bimodal: en el sujeto joven por traumatismo de alta energía (accidente de tráfico, caída desde altura, deporte), y en el sujeto mayor (predominio femenino 3:1) por caída desde su propia altura sobre hueso osteoporótico. La anatomía compleja de la paleta humeral — compuesta por dos columnas (medial y lateral) que soportan la tróclea y el capitellum — hace que la reconstrucción quirúrgica sea exigente.
El objetivo terapéutico es restaurar una superficie articular congruente, lograr una fijación suficientemente estable para permitir una movilización precoz, y evitar la rigidez postraumática que representa la complicación más frecuente y temida. El tratamiento de referencia es la osteosíntesis con doble placa (una medial, una lateral) según el principio de las dos columnas [2]. En el sujeto muy mayor con fractura conminuta no reconstruible, la prótesis total de codo puede proponerse como primera intención.
Las complicaciones vasculonerviosas son frecuentes y deben buscarse de urgencia: el nervio cubital es el más expuesto, tanto por el traumatismo inicial como durante el abordaje quirúrgico [3].
- La paleta humeral es una estructura anatómica compleja compuesta por dos columnas (medial y lateral) divergentes que forman un triángulo invertido. La tróclea (medial) se articula con el cúbito y el capitellum (lateral) con la cabeza radial. La fosa coronoidea por delante y la fosa olecraneana por detrás adelgazan considerablemente el hueso.
- Mecanismo en el joven: traumatismo de alta energía (accidente de tráfico, caída desde altura, deporte de contacto). Mecanismo en el mayor: caída desde su propia altura sobre el codo flexionado o la mano extendida. Distribución bimodal característica con un pico entre 12-19 años y un segundo después de los 60 años.
- Factores de riesgo: osteoporosis (factor principal en el sujeto mayor), deportes con riesgo de caída, trabajo en altura, antecedentes fracturarios. El sexo femenino y la edad superior a 60 años multiplican el riesgo por 3 a 5.
- Complicaciones: rigidez articular (30-50% de los casos, complicación más frecuente), lesión del nervio cubital (8-15%), osificaciones heterotópicas (5-10%), pseudoartrosis supracondílea, artrosis postraumática, síndrome doloroso regional complejo.
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- Tipo A – Extraarticular
Fractura supracondílea que no alcanza la superficie articular del codo. El trazo de fractura se sitúa por encima de la tróclea y del capitellum. Tratamiento mediante osteosíntesis con placa o enclavado. Pronóstico favorable ya que la congruencia articular está preservada.
- Tipo B – Articular parcial (unicondilar)
Fractura articular parcial que afecta solo un cóndilo (medial o lateral) con un trazo articular que separa un fragmento condíleo del resto de la paleta. Continuidad mantenida entre la diáfisis y el cóndilo no fracturado. Osteosíntesis con tornillos o placa del fragmento condíleo.
- Tipo C – Articular completa (bicondilar)
Fractura articular completa con separación de ambos cóndilos entre sí y de la diáfisis humeral. Subtipos de C1 (trazo simple) a C3 (conminución articular mayor). Cirugía compleja con doble placa obligatoria. Mayor riesgo de rigidez postoperatoria y complicaciones. En el sujeto mayor con C3, la prótesis total de codo puede ser preferible.
Tratamiento médico y quirúrgico
- Osteosíntesis con doble placa ortogonal o paralela (medial y lateral): técnica de referencia para fracturas articulares (AO tipo B y C). Reconstrucción anatómica de la superficie articular, compresión interfragmentaria y fijación estable que permite la movilización precoz desde D+2 a D+5.
- Prótesis total de codo semiconstreñida: indicada en el sujeto mayor (> 65-70 años) con fractura conminuta no reconstruible (AO tipo C3) o calidad ósea insuficiente para una osteosíntesis estable. Permite movilización inmediata. Limitación de carga a 5 kg de por vida.
- Vigilancia sistemática del nervio cubital: riesgo de lesión intraoperatoria del 8-15%. Transposición anterior subcutánea o submuscular durante la cirugía si el nervio está en conflicto. Neurólisis si neuropatía cubital postoperatoria.
Tratamiento fisioterapéutico
- Movilización precoz desde D+2 a D+5 tras osteosíntesis estable con doble placa. Flexión-extensión activa suave en el sector no doloroso. El codo es la articulación que peor tolera la inmovilización prolongada: cada día perdido agrava la rigidez.
- Pronosupinación activa precoz, frecuentemente poco limitada salvo en caso de fractura asociada de la cabeza radial. Ejercicios de rotación con bastón. Movilización de la radio-cubital proximal y distal.
- Prevención de osificaciones heterotópicas: movilizaciones estrictamente suaves y activas, JAMÁS manipulación pasiva forzada ni estiramientos agresivos. La indometacina (75 mg/día durante 6 semanas) o la irradiación profiláctica pueden prescribirse como prevención.
- Órtesis de postura alternada estática progresiva: postura en extensión máxima durante el día (3×30 min), postura en flexión máxima por la noche, para ganar progresivamente las amplitudes articulares. Fortalecimiento muscular diferido a partir de S6-S8 (isométrico y luego concéntrico).
Después de la sesión
Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.
Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo
¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?
La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.
¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?
La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.
¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?
Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.
Fuentes científicas
Duración media
12 a 24 semanas de rehabilitación activa, riesgo de rigidez residual hasta 12 meses