Inestabilidad Rotatoria Posterolateral (PLRI)
Causa más frecuente de inestabilidad crónica del codo, por insuficiencia del LUCL. Clasificación de O'Driscoll con 3 estadios.
Características
La inestabilidad rotatoria posterolateral (PLRI – Posterolateral Rotatory Instability) es la forma más frecuente de inestabilidad crónica recidivante del codo [1]. Fue descrita por O'Driscoll en 1991 y resulta de una insuficiencia del complejo ligamentoso colateral lateral, principalmente del ligamento colateral lateral cubital (LUCL), que se extiende desde el epicóndilo lateral hasta la cresta del supinador del cúbito. El LUCL es el principal estabilizador en varo y en rotación externa del antebrazo. Su rotura provoca una subluxación rotatoria del antebrazo en supinación y valgo, con traslación posterolateral de la cabeza radial bajo el cóndilo humeral.
La etiología más frecuente es postraumática, secuela de una luxación de codo (ligamento no cicatrizado o mal reparado), pudiendo conducir a una luxación recidivante. Las causas iatrogénicas comprenden las infiltraciones laterales repetidas de corticoesteroides y las cirugías de liberación del epicóndilo lateral con lesión del LUCL [2].
El diagnóstico clínico se basa en el lateral pivot-shift test (O'Driscoll), realizado en decúbito supino bajo anestesia si es necesario: supinación-valgo-compresión axial con extensión progresiva provocando la subluxación y luego el resalte de reducción en flexión. El chair sign (aprensión al levantarse de una silla con los antebrazos en supinación) y el push-up sign son pruebas funcionales complementarias. La RM puede mostrar la lesión del LUCL pero los falsos negativos son frecuentes. La artro-TC con inyección de contraste es más sensible [3].
- El complejo ligamentoso colateral lateral comprende el ligamento colateral radial (del epicóndilo al ligamento anular), el ligamento colateral lateral cubital (LUCL – del epicóndilo a la cresta del supinador del cúbito), el ligamento anular y el ligamento colateral lateral accesorio. El LUCL es la estructura clave: su insuficiencia permite la rotación externa del cúbito y la traslación posterolateral de la cabeza radial.
- Mecanismo de la PLRI: la lesión del LUCL permite al antebrazo rotar en rotación externa (supinación) respecto al húmero, causando una subluxación posterolateral de la cabeza radial. La etiología principal es postraumática (secuela de luxación de codo), seguida por las causas iatrogénicas (cirugía lateral del codo, infiltraciones de corticoesteroides repetidas).
- Factores de riesgo: antecedente de luxación de codo no operada u operada sin reparación del LUCL, cirugía lateral del codo (liberación del epicóndilo lateral con afectación del LUCL), infiltraciones de corticoesteroides repetidas lateralmente, hiperlaxitud constitucional, traumatismos de repetición del codo.
- Complicaciones: episodios recurrentes de subluxación o luxación, bloqueos articulares, limitación funcional progresiva con aprensión en extensión-supinación, artrosis secundaria de la articulación húmero-radial, lesiones osteocondrales del cóndilo humeral por subluxaciones repetidas, alteración de la calidad de vida e incapacidad deportiva.
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- Estadio 1 – Subluxación rotatoria posterolateral
Subluxación rotatoria del cúbito sobre el húmero con desplazamiento posterolateral de la cabeza radial bajo el cóndilo humeral. El lateral pivot-shift test provoca un resalte de subluxación-reducción. La articulación húmero-cubital permanece congruente. El paciente describe episodios de chasquido, bloqueo o fallo lateral del codo.
- Estadio 2 – Luxación incompleta
Subluxación más pronunciada con apoyo en borde (perching) de la apófisis coronoides sobre la tróclea humeral. La articulación húmero-cubital está subluxada de forma incompleta: la coronoides viene a apoyarse sobre la cresta troclear sin franquearla. Inestabilidad clínicamente evidente con aprensión marcada en supinación-extensión.
- Estadio 3 – Luxación completa
Luxación completa del codo. Subtipo 3a: luxación posterolateral (el más frecuente), la coronoides franquea la tróclea posteriormente con luxación húmero-cubital y húmero-radial completa. Subtipo 3b: luxación posteromedial, que implica una lesión del ligamento colateral medial además del LUCL. Reducción necesaria y reconstrucción ligamentosa indicada.
Tratamiento médico y quirúrgico
- Ligamentoplastia del LUCL: reconstrucción quirúrgica mediante injerto tendinoso autólogo (palmar largo, grácil) o aloinjerto. Técnica de fijación mediante túneles óseos en el epicóndilo lateral y la cresta del supinador del cúbito. Tasa de éxito del 85-95% en las series publicadas. Indicación formal en caso de inestabilidad sintomática recidivante.
- Reparación directa del LUCL: posible únicamente en fase aguda (< 3 semanas postluxación) o sobre ligamento de buena calidad. Reinserción mediante anclajes en el epicóndilo lateral. Puede reforzarse con un Internal Brace (sutura sintética de alta resistencia). Menos fiable que la reconstrucción en caso de ligamento de mala calidad.
- Reconstrucción mediante injerto de fascia lata: alternativa al palmar largo si este está ausente (20% de la población). Técnica isométrica con posicionamiento preciso de los túneles. Rehabilitación protegida postoperatoria durante 6 semanas con inmovilización en pronación para relajar el LUCL reconstruido.
Tratamiento fisioterapéutico
- Fase postoperatoria inmediata (S0-S6): inmovilización en pronación y flexión a 90° mediante férula. Evitación estricta de la supinación activa y de la extensión completa. Movilización pasiva suave en flexión-extensión en el sector 30°-120° a partir de la S2, codo mantenido en pronación.
- Recuperación progresiva de las amplitudes (S6-S12): extensión progresiva hacia 0° y supinación progresiva. Retirada de la férula en la S6-S8. Movilización activa en pronosupinación en sector creciente. Evitar la combinación supinación-valgo-extensión que es la posición de inestabilidad.
- Fortalecimiento muscular (S8-S16): trabajo de los estabilizadores dinámicos laterales del codo (ancóneo, extensores de muñeca, supinador). Ejercicios en cadena cerrada (flexiones modificadas, apoyos sobre mesa) con progresión hacia cadena abierta. Fortalecimiento del tríceps y del bíceps.
- Reintegración funcional y deportiva (S16-S24): propiocepción del miembro superior, ejercicios de estabilidad dinámica en posiciones variadas. Retorno progresivo a las actividades que implican apoyo sobre el miembro superior. Aprendizaje de las posiciones de riesgo a evitar. Vuelta completa al deporte a los 6 meses si estabilidad clínica satisfactoria.
Después de la sesión
Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.
Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo
¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?
La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.
¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?
La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.
¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?
Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.
Fuentes científicas
Duración media
6 a 12 meses post-reconstrucción, vuelta al deporte 6-9 meses