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Osteocondritis Disecante del Capitellum (OCD)

Necrosis y fragmentación del cartílago y hueso subcondral del capitellum humeral, afecta a jóvenes deportistas de 12-16 años. Clasificación ICRS/Nelson con 4 estadios.

Características

La osteocondritis disecante (OCD) del codo es una afección del hueso subcondral y del cartílago articular que afecta principalmente al cóndilo humeral (capitellum) en adolescentes y adultos jóvenes [1]. La incidencia está en aumento, particularmente en deportistas jóvenes sometidos a solicitaciones repetitivas en valgo-compresión (gimnasia, béisbol, lanzamiento de jabalina). La prevalencia es del 3,4% en los jóvenes gimnastas y del 3,4% en los jóvenes lanzadores de béisbol [2].

La fisiopatología implica una alteración de la vascularización del hueso subcondral del capitellum (zona terminal vascular precaria), agravada por los microtraumatismos repetitivos en compresión de la cabeza radial sobre el capitellum durante las solicitaciones en valgo. El cuadro clínico asocia dolor lateral del codo de esfuerzo, pérdida de extensión, y eventualmente bloqueos mecánicos por fragmentos osteocondrales libres [3].

La clasificación se basa en el estado de la lesión: lesión estable (cartílago intacto), lesión inestable (fisura del cartílago, fragmento parcialmente desprendido), o cuerpo libre (fragmento completamente desprendido). El tratamiento conservador está indicado para las lesiones estables en pacientes esqueléticamente inmaduros.

  • El capitellum humeral tiene una vascularización terminal precaria (arterias terminales posteriores sin anastomosis) que lo hace vulnerable a la necrosis isquémica. La OCD resulta de una alteración de este aporte vascular, agravada por los microtraumatismos repetitivos en compresión axial de la cabeza radial sobre el capitellum durante las solicitaciones en valgo del codo.
  • Deportes de riesgo: gimnasia (compresión axial en apoyo sobre las manos, carga hasta 3,6 veces el peso corporal), béisbol (lanzadores jóvenes, fuerzas en valgo repetitivas), jabalina, tenis, halterofilia, animadoras (acrobacia). El entrenamiento intensivo precoz y la especialización deportiva temprana son factores de riesgo mayores.
  • Presentación clínica: dolor lateral progresivo del codo de esfuerzo, pérdida de extensión terminal (5-20°), crepitaciones, inflamación lateral intermitente, bloqueos mecánicos (signo de fragmento libre). El examen clínico muestra dolor a la palpación del capitellum, prueba de compresión activa del compartimento radio-humeral positiva.
  • Complicaciones: cuerpos libres intraarticulares (fragmento osteocondral desprendido), artrosis precoz del compartimento radio-humeral, pérdida definitiva de la extensión, disminución crónica de las capacidades funcionales y deportivas, agrandamiento de la cabeza radial (compensatorio), rigidez articular progresiva.

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  1. Estadio I – Fragmento estable in situ

    Lesión estable con cartílago intacto. Señal anormal del hueso subcondral en RM sin ruptura de la línea condral. Placa subcondral aplastada pero continua. Pronóstico favorable, especialmente en los pacientes esqueléticamente inmaduros (fisis abierta). Tasa de cicatrización espontánea del 50-90% con reposo deportivo.

  2. Estadio II – Fragmento parcialmente desprendido

    Lesión parcialmente inestable con fisura del cartílago pero fragmento todavía unido al lecho. Señal líquida parcial bajo el fragmento en RM (T2 hiperintenso). Placa subcondral interrumpida pero fragmento todavía en su sitio. Tratamiento quirúrgico frecuentemente indicado (perforaciones, fijación) si fracaso del tratamiento conservador o esqueleto maduro.

  3. Estadio III – Fragmento completo no desplazado

    Lesión inestable con fragmento parcialmente desprendido pero todavía parcialmente sujeto. Señal líquida casi completa bajo el fragmento en RM. Movilidad del fragmento al sondaje artroscópico. Tratamiento quirúrgico sistemático: fijación si el fragmento es viable (clavos reabsorbibles, tornillos), o resección + microfracturas si no es viable.

  4. Estadio IV – Fragmento libre intraarticular

    Cuerpo libre completamente desprendido con cráter osteocondral vacío en el capitellum. El fragmento libre puede migrar en la articulación y causar bloqueos mecánicos y daños condrales secundarios. Tratamiento quirúrgico: extracción del cuerpo libre + tratamiento del cráter (microfracturas si < 1 cm², mosaicoplastia si > 1 cm²).

Tratamiento médico y quirúrgico

  • Tratamiento conservador (lesiones estables, fisis abierta): reposo deportivo estricto de 3-6 meses (evitación de toda carga axial del miembro superior), crioterapia, AINE. Seguimiento clínico y radiológico regular (radiografías + RM cada 6-8 semanas). Criterios de reanudación: desaparición del dolor, signos de cicatrización en la RM, cierre progresivo de la lesión.
  • Perforaciones transarticulares (microfracturas): estimulación de la vascularización del hueso subcondral por perforaciones múltiples del lecho de la lesión. Indicadas para las lesiones estables o parcialmente inestables con cartílago de calidad aceptable. Tasa de éxito del 80-90% en pacientes esqueléticamente inmaduros.
  • Mosaicoplastia (injerto osteocondral autólogo) o aloinjerto osteocondral: indicados para las lesiones grandes (> 1 cm²), inestables, con pérdida osteocondral significativa. Injerto tomado de la rodilla ipsilateral (tróclea femoral no portadora de carga). Tasa de éxito del 70-85% con resultados favorables a medio plazo.

Tratamiento fisioterapéutico

  • Fase de reposo (conservador): mantenimiento de las amplitudes articulares por movilización activa suave en los sectores no dolorosos. Evitar la carga axial y las actividades en valgo. Fortalecimiento isométrico de mantenimiento de los músculos del miembro superior sin carga del codo. Trabajo cardiovascular alternativo (miembros inferiores).
  • Reanudación progresiva: fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y músculos del antebrazo después de la cicatrización radiológica. Ejercicios concéntricos luego excéntricos con resistencia creciente. Recuperación de las amplitudes articulares completas, especialmente la extensión terminal.
  • Post-quirúrgico: protocolo adaptado según la técnica (microfracturas vs. mosaicoplastia). Inmovilización de 1-2 semanas, luego movilización activa progresiva. No cargar el miembro superior durante 6-8 semanas (microfracturas) o 8-12 semanas (mosaicoplastia). Pronosupinación activa precoz.
  • Reanudación deportiva: progresiva y guiada, generalmente a 4-6 meses (conservador) o 6-12 meses (quirúrgico). Análisis del gesto deportivo y corrección de los factores de riesgo (técnica de lanzamiento, volumen de entrenamiento, especialización precoz). Programa de prevención: fortalecimiento de la cadena cinética del miembro superior, flexibilidad, gestión de la carga de entrenamiento.

Después de la sesión

Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.

Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo

¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?

La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.

¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?

La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.

¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?

Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.

Fuentes científicas

Duración media

3 a 6 meses (conservador), 6 a 12 meses (post-quirúrgico), vuelta al deporte 9-12 meses

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