Epitrocleítis (Codo de Golfista)
Epicondilitis medial que afecta la inserción de los flexores-pronadores en la epitróclea. Menos frecuente que la epicondilitis lateral (ratio 1:4 a 1:7). Asociación frecuente con neuropatía cubital en el 50% de los casos.
Características
La epitrocleítis, o epicondilitis medial (codo de golfista), es una tendinopatía de la inserción de los músculos flexores-pronadores del antebrazo en la epitróclea (epicóndilo medial) del húmero. Es 4 a 7 veces menos frecuente que la epicondilitis lateral, con una prevalencia estimada de 0,4-0,6% en la población general [1]. Los músculos principalmente afectados son el pronador redondo y el flexor radial del carpo (FRC), que constituyen la capa superficial del grupo epitroclear. El pico de incidencia se sitúa entre los 40 y 60 años con una discreta predominancia masculina en poblaciones de trabajadores manuales.
La fisiopatología es idéntica a la de la epicondilitis lateral: degeneración angiofibroblástica de las fibras tendinosas y no una inflamación verdadera [2]. La asociación con neuropatía del nervio cubital en el codo es particularmente frecuente (40-60% de los casos) ya que el nervio cubital discurre por el canal epitrocleo-olecraniano inmediatamente detrás de la epitróclea. Esta neuropatía debe buscarse sistemáticamente y tratarse conjuntamente.
Los factores de riesgo incluyen actividades profesionales con gestos repetitivos (albañilería, carnicería, carpintería), deportes de lanzamiento (golf, jabalina, béisbol) y deportes de raqueta (servicio en tenis). El tratamiento conservador sigue los mismos principios que la epicondilitis lateral: fortalecimiento excéntrico, ondas de choque, ergonomía [3].
- Dolor en la cara medial del codo, a nivel de la epitróclea, irradiando hacia la cara anteromedial del antebrazo. Agravado por la flexión de muñeca contra resistencia, la pronación resistida y la prensión con fuerza. Palpación dolorosa de la inserción epitroclear.
- Pruebas clínicas: flexión resistida de muñeca con codo en extensión, pronación resistida del antebrazo, estiramiento pasivo de los flexores (extensión de muñeca + supinación + extensión de codo). Test de Tinel y signo del codo flexionado para buscar neuropatía cubital asociada.
- Factores de riesgo: trabajo manual repetitivo (albañilería, carnicería, carpintería, cadena de montaje), deportes de lanzamiento (golf, jabalina, béisbol), deportes de raqueta (servicio en tenis), tabaquismo, obesidad, diabetes. Pico entre 40 y 60 años.
- Asociación frecuente con neuropatía cubital en el codo (40-60% de los casos): parestesias en el 4.º y 5.º dedo, signo de Tinel positivo en el canal epitrocleo-olecraniano, signo del codo flexionado positivo a 60 segundos. La inestabilidad en valgo del codo puede coexistir en deportistas de lanzamiento (lesión del LCM).
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- Estadio 1 – Inflamación aguda
Fase inflamatoria aguda peritendinosa reversible. Dolor solo durante el esfuerzo, que desaparece en reposo. Sin modificación estructural del tendón en la imagen. Tratamiento con reposo relativo, crioterapia, antiinflamatorios y corrección ergonómica. Resolución en 2-4 semanas.
- Estadio 2 – Degeneración tendinosa
Degeneración angiofibroblástica del tendón común de los flexores-pronadores con neovascularización patológica visible en eco-Doppler. Dolor durante el esfuerzo y a veces en reposo. Engrosamiento tendinoso en la ecografía. Tratamiento conservador prolongado necesario: excéntrico, ondas de choque, PRP.
- Estadio 3 – Rotura parcial o completa
Rotura parcial o completa del tendón común de los flexores-pronadores con fisuración visible en la RM o la ecografía. Dolor en reposo, debilidad funcional significativa. Respuesta insuficiente al tratamiento conservador. Indicación de PRP, cirugía de desbridamiento o reinserción tendinosa según la extensión de la rotura.
Tratamiento médico y quirúrgico
- Infiltración de corticoesteroides epitrocleares: eficacia a corto plazo, mismas reservas que para la epicondilitis lateral. Inyección peritendinosa bajo control ecográfico recomendada para evitar el nervio cubital. PRP como alternativa con resultados prometedores a medio plazo.
- Manejo de la neuropatía cubital asociada: tratamiento conservador inicial (férula nocturna con codo en extensión, evitar posiciones de flexión prolongada). Descompresión quirúrgica del nervio cubital (neurólisis in situ o transposición anterior) si fracaso tras 3-6 meses.
- Cirugía en caso de fracaso del tratamiento conservador tras 6-12 meses: desbridamiento del tejido angiofibroblástico de la inserción epitroclear, con o sin liberación del nervio cubital concomitante. Vía de abordaje medial. Tasa de éxito del 75-85%.
Tratamiento fisioterapéutico
- Fortalecimiento excéntrico de los flexores de muñeca: mismo principio que el protocolo Tyler para la epicondilitis lateral pero en flexión. 3 series de 15 repeticiones, 2 veces al día, durante 6-8 semanas. Flexión excéntrica lenta de muñeca con carga progresiva.
- Ondas de choque radiales sobre la inserción epitroclear: 3-5 sesiones espaciadas una semana. 2000 impulsos, 8-12 Hz. Precaución con el nervio cubital adyacente: orientar la sonda anterior y lateralmente al canal epitrocleo-olecraniano.
- Estiramientos de flexores-pronadores: extensión pasiva de muñeca con codo en extensión y antebrazo en supinación. 3 series de 30 segundos, 3 veces al día. Masaje transversal profundo de Cyriax sobre la inserción epitroclear.
- Neurodinámica del nervio cubital si neuropatía asociada: técnicas de deslizamiento neural (ULNT3), educación postural (evitar la flexión prolongada del codo, apoyo en el canal epitrocleo-olecraniano). Férula nocturna con codo en extensión si parestesias nocturnas.
Después de la sesión
Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.
Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo
¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?
La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.
¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?
La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.
¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?
Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.
Fuentes científicas
Duración media
8 a 16 semanas de rehabilitación, evolución frecuentemente más lenta que la epicondilitis lateral