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Artrosis del Codo

Enfermedad articular degenerativa del codo, menos frecuente que la artrosis de cadera o rodilla. Afecta principalmente a trabajadores manuales y deportistas overhead. Clasificación de Morrey.

Características

La artrosis del codo es una artropatía degenerativa relativamente poco frecuente (2-3% de las artrosis del miembro superior) en comparación con la cadera, la rodilla o la mano, debido a la menor carga ponderal del miembro superior [1]. Afecta predominantemente a hombres (ratio 4:1) entre los 40 y 60 años, especialmente los trabajadores manuales pesados (martillo neumático, taladro percutor, trabajos de vibración) y los deportistas de lanzamiento o de fuerza [2].

El cuadro clínico típico asocia una pérdida progresiva de la extensión terminal (signo más precoz), seguida de una pérdida de flexión, dando lugar a un arco funcional doloroso. El dolor mecánico aparece en los extremos del movimiento (tope óseo por osteofitos en las fosas olecraniana y coronoidea). Los bloqueos articulares por cuerpos libres intraarticulares son frecuentes (30-50% de los casos). La neuropatía cubital por compresión del nervio cubital por los osteofitos mediales complica el 20% de las artrosis del codo [3].

  • La artrosis del codo afecta predominantemente al compartimento húmero-cubital. Los osteofitos se desarrollan en la fosa olecraniana (limitando la extensión), en la fosa coronoidea (limitando la flexión) y en la punta del olécranon y la coronoides. El compartimento radio-humeral se afecta posteriormente. Los cuerpos libres intraarticulares resultan de la fragmentación de los osteofitos o del cartílago degenerativo.
  • Síntomas: pérdida progresiva de la extensión terminal (signo más precoz), luego pérdida de flexión, dolor mecánico de fin de carrera, crepitaciones, bloqueos articulares por cuerpos libres, debilidad de prensión. La neuropatía cubital se manifiesta por parestesias de los dos últimos dedos, torpeza manual y debilidad de prensión.
  • Factores de riesgo: trabajo manual pesado (herramientas vibratorias, martillo neumático), deportes de lanzamiento o de fuerza (béisbol, halterofilia, tenis), antecedentes de fractura intraarticular del codo, osteocondritis disecante, artropatía inflamatoria preexistente, inestabilidad crónica del codo.
  • Complicaciones: pérdida progresiva de la movilidad, neuropatía cubital (20%), cuerpos libres (30-50%), rigidez articular progresiva, dolor crónico incapacitante, debilidad funcional de prensión y de carga, afectación del compartimento radio-humeral secundariamente.

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  1. Grado I – Leve

    Pinzamiento articular mínimo con pequeños osteofitos en la punta del olécranon y de la coronoides. Arco funcional conservado (> 100°). Dolor moderado de fin de carrera en extensión máxima. Tratamiento conservador: AINE, adaptación de actividades, fisioterapia de mantenimiento de las amplitudes.

  2. Grado II – Moderado

    Pinzamiento articular moderado con osteofitos significativos en las fosas olecraniana y coronoidea. Pérdida de 20-40° de extensión y/o flexión. Bloqueos intermitentes por cuerpos libres posibles. Neuropatía cubital que comienza. Indicación de artroscopia de desbridamiento si fracaso del tratamiento conservador.

  3. Grado III – Grave

    Pinzamiento articular severo o desaparición del espacio articular, osteofitos voluminosos, cuerpos libres múltiples, posible afectación del compartimento radio-humeral. Arco funcional inferior a 60°. Dolor permanente. Neuropatía cubital establecida. Indicación de artroplastia total de codo en sujetos mayores de 65 años no trabajadores manuales.

Tratamiento médico y quirúrgico

  • Artroscopia de desbridamiento (Outerbridge-Kashiwagi): resección artroscópica de los osteofitos de las fosas olecraniana y coronoidea, creación de una ventana en el tabique olecraniano para restaurar la extensión y la flexión terminales. Extracción de los cuerpos libres. Tasa de satisfacción del 75-90% a medio plazo para los estadios I-II.
  • Artroplastia total de codo: prótesis semiconstreñida como último recurso para los estadios III incapacitantes en el sujeto mayor (> 65 años) no trabajador manual. Limitación de carga a 5 kg de por vida. Buenos resultados funcionales sobre el dolor y las amplitudes. Longevidad de los implantes limitada (supervivencia del 85% a 10 años).
  • Tratamiento médico conservador: AINE por vía oral y tópicos, viscosuplementación con ácido hialurónico intraarticular (resultados variables), infiltraciones de corticoides (alivio transitorio), adaptación de las actividades profesionales y deportivas, uso de una ortesis de descarga si es necesario.

Tratamiento fisioterapéutico

  • Mantenimiento de las amplitudes articulares: movilización activa y activa-asistida en flexión-extensión y pronosupinación en los sectores no dolorosos. Posturas de ganancia de amplitud en extensión (postura codo en extensión, peso sobre el antebrazo) y en flexión. Calor antes de las sesiones para mejorar la extensibilidad capsular.
  • Rehabilitación post-artroscopia: movilización activa inmediata desde D+1 en todos los planos. Crioterapia post-sesión. Recuperación de las amplitudes ganadas quirúrgicamente como prioridad. Férula de postura alternada en extensión y flexión para mantener las ganancias operatorias. Las amplitudes ganadas quirúrgicamente se pierden si no se mantienen activamente.
  • Fortalecimiento muscular: fortalecimiento progresivo de los flexores, extensores y músculos del antebrazo para proteger la articulación artrósica. Ejercicios isométricos luego concéntricos. Trabajo de la cadena cinética completa del miembro superior (hombro, codo, muñeca). Adaptación de las actividades profesionales y deportivas.
  • Manejo a largo plazo: programa de ejercicios de mantenimiento domiciliario para la conservación de las amplitudes y la fuerza muscular. Autoposturas en extensión y flexión. Seguimiento regular de la progresión artrósica y de la función del nervio cubital. Adaptación ergonómica del puesto de trabajo. Coordinación con el reumatólogo si artrosis inflamatoria.

Después de la sesión

Puedes sentir ligera fatiga o tirantez: es normal. Continúa los ejercicios enseñados en casa para mantener los beneficios de la sesión.

Preguntas sobre la Rehabilitación del Codo

¿Cuándo comenzar la fisioterapia después de una cirugía del codo?

La rehabilitación comienza generalmente entre 3 y 21 días después de la operación, según el tipo de intervención y la estabilidad de la fijación quirúrgica. Para las fracturas operadas mediante osteosíntesis estable (placa atornillada), a menudo se autoriza una movilización precoz desde D+3 a D+5 para prevenir la rigidez articular. En caso de prótesis de codo o reparación ligamentosa compleja, el plazo puede alargarse a 2-3 semanas con una inmovilización inicial con férula. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Shoulder and Elbow Surgery confirma que la movilización precoz tras cirugía del codo mejora significativamente las amplitudes articulares finales sin aumentar el riesgo de complicaciones [Hackl et al., 2023] . Tu cirujano te indicará el momento óptimo en función de tu intervención específica.

¿Cuáles son los objetivos de la rehabilitación del codo?

La rehabilitación del codo persigue varios objetivos complementarios, adaptados a cada fase de la recuperación. En fase inicial (0-6 semanas), la prioridad es restaurar las amplitudes articulares en flexión-extensión (objetivo: 30°-130° mínimo para las actividades cotidianas) y en pronosupinación (50° en cada sentido como mínimo). En fase intermedia (6-12 semanas), se trabaja el fortalecimiento muscular progresivo de los flexores, extensores y rotadores del antebrazo, así como la recuperación de la estabilidad articular mediante ejercicios propioceptivos. En fase avanzada (3-6 meses), el énfasis se pone en la reintegración funcional: gestos de la vida cotidiana, actividad profesional y retorno deportivo. La literatura científica subraya que el arco funcional mínimo del codo (30°-130° de flexión-extensión, 50° de pronación y 50° de supinación) es necesario para realizar el 90 % de las actividades cotidianas [Mofidi et al., 2020] . El tratamiento de las cicatrices y la prevención de adherencias completan este abordaje global.

¿Es dolorosa la rehabilitación del codo?

Las técnicas utilizadas son progresivas y adaptadas a tu tolerancia. El codo es una articulación particularmente sensible a la rigidez y a las reacciones inflamatorias: una rehabilitación demasiado agresiva puede paradójicamente agravar la situación provocando osificaciones heterotópicas (formaciones óseas anormales en los tejidos blandos). Los ejercicios deben ser regulares pero nunca forzados . El fisioterapeuta siempre adapta la intensidad para mantenerse por debajo del umbral de dolor, respetando la regla del « no pain, more gain » específica del codo. Suele preferirse una movilización activa suave y regular, repartida a lo largo del día en secuencias cortas, para prevenir la rigidez; tras una lesión de codo se recomienda la movilización activa precoz [Akhtar et al., 2021] . Técnicas complementarias como la crioterapia , las microcorrientes y la terapia vibratoria Novafon permiten también controlar el dolor durante las sesiones.

Fuentes científicas

Duración media

Rehabilitación continua para mantenimiento de movilidad, 6-12 semanas post-artroscopia

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